Un modelo sindical para el futuro: comentarios para el debate

Dokumentuak badirudi eztabaida piztu duela sarean (hori zen honen helburua). Aldez aurretik, milesker @jonbernat ! Zuri esker artikulua idatzi nuelako. Hementxe doazte artikuluari buruzko bi iruzkin, artikulu originala askoz gehiago garatzen dutenak, eta neuk egindako bat.

Parece que el documento ha encendido el debate en la red (era este su objetivo). Antes de nada, gracias @jonbernat ! Ya que el artículo lo escribí gracias a tí. Aquí van dos comentarios que desarrollan más allá el artículo original, y un comentario que escribí yo.

JBZ.

Oso ona EztaBAIda hau. Milesker Endika zure ekarpenagatik. Romper con la fragmentación, unidad de las clases trabajadoras, del Pueblo Trabajador, de las mayorías empobrecidas….

Mencionas Endika cuestiones internas y externas. Pero vista la estructura básica de acción sindical parece que, en mayor medida incluso en Euskalerria, el sindicalismo incide en ambos planos. Según uno de los investigadores sindicales que, en mi opinión, mejor aborda estas cuestiones, Albert Recio, hay tres esferas que inciden sobre lo que sucede en las relaciones laborales:

Macroeconómico: producción total por sectores, evolución de las ventas, estructuración del sector a escala local, nacional e internacional, políticas públicas, desde el euro hasta la negociación sectorial…

Microeconómico: relativo a la empresa y la organización de la producción, el trabajo, el reparto de excedentes…

Extra-sistémico: otras tendencias de los ciclos naturales de los recursos, tendencias demográficas, transformaciones socio-culturales…

Esto se explica muy bien en el siguiente artículo del Recio: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=245274

A mi me parece, Endika, que a diferencia de lo que afirmas en tu artículo no existe una estructura dominante que englobe al conjunto de la fuerza salarial. Sí que hay, a mi entender, una tendencia en auge hacía unas relaciones laborales cada vez más segmentadas dónde se puede plantear dos hipótesis contrapuestas. En primer lugar, desde principios de los 1980, se habla de un proceso de dualización, de fragmentación de la fuerza de trabajo en el léxico de los radicales americanos o de los segmentacionistas ingleses, franceses o españoles, o de aparición de un efecto insider-outsider en el léxico (neo-)liberal. En esta última concepción los economistas vulgares vendrían a decir que los sindicatos se ocupan cada vez más de defender a los insiders (trabajadores estables con carrera profesional larga y ascendente) y dejar fuera a los outsiders. Muchas veces estas corriente argumentan con total hipocresía que las soluciones vienen por una “igualación a la baja” que mejore a los outsiders y que puede plasmarse en la ya conocida propuesta del Contrato Único de Trabajo.

Frente a esta hipótesis de la dualización, la creciente desestabilización del sistema económico y el fuerte auge de la precariedad del trabajo, del empleo y de la acción colectiva (categorización de Paugam ampliada a tres dimensiones por Sophie Beroud y Paul Bouffartigue) nos permite ver una creciente generalización de la inestabilidad, la moderación o regresión de los salarios, aumento de las tasas de rotación y del riesgo de perder el empleo o de que la empresa dónde una persona trabaja vaya a la quiebra (se han destruido en torno a dos millones de empresas en España desde el 2008).

Esto es lo que Daniel Albarracín llama “la precariedad como una mancha de aceite que se extiende hacía el conjunto de la fuerza laboral”. En las actuales economías salariales de servicios la composición del trabajo y su desenvolvimiento tanto productivo como organizativo esta cada vez menos anclada en la empresa y se extiende a lo largo de “distritos sociales” de valorización productiva. Este terreno aún poco entendido por sindicatos y analistas plantea, así mismo, una nueva área (productiva y reproductiva a la vez) de auto-organización de la clase trabajadora más allá de los centros de trabajo

http://daniloalba.blogspot.com.es/2009/07/de-la-precariedad-de-los-segmentos.html

En el enlace anterior Dani profundiza en esta hipótesis, además de recomendar la extensa producción de este economista sobre empleo, relaciones laborales, precariedad y demás cuestiones socioeconómicas.

Más allá del Centro de trabajo. De esta nueva composición del trabajo, de las relaciones empresariales y salariales cambiantes, y de las implicaciones que estos procesos tienen en la organización y la lucha de la clase trabajadora nos hablaba el otro día la investigadora alpina Sophie Beroud, en las jornadas de IparHegoa Sindikalismoa (Bir)pentzatzen. Aqui enlazo la entrevista que le hicieron en Gara: http://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/gara_2015-03-06-06-00/hemeroteca_articles/ha-habido-un-desfase-entre-la-precarizacion-y-la-reaccion-de-los-sindicatos

Su ponencia fue sobre nuevo proletariado, término que ella utiliza en lugar del tan a la moda “precariado”. Este último es altamente confuso porque pretende crear una categoría de clase en torno a un estado laboral de permanente transición e intermitencia de rentas y estatus, siendo útil, en el mejor de los casos, para mostrar más la vía de salida que la de la permanencia y organización en torno al ámbito del trabajo asalariado. La intervención de Sophie sobre la renovación sindical desde sectores de trabajo precarios fue rica en propuestas, dónde cabe destacar aquí dos cuestiones, la primera de las cuáles se expone también en el artículo de Endika:

En primer lugar, se refería a una cuestión que ya se está experimentando en el sindicalimo de Euskalerria, en lo referente a la constitución de entidades organizativas del centro de trabajo que conjuguen a diferentes categorías socioprofesionales o gremiales, de diferentes empresas y que sea capaz de conectar a trabajadoras de la empresa matriz con las plantillas, siempre más precarizadas, de sus empresas proveedoras auxiliares, así cómo también con la plantilla de empresas proveedoras in situ de servicios externalizados dentro de cada una de ellas.

Más allá de esta ampliación del núcleo clásico del sindicato en torno a una misma empresa, Sophie abordó también de la práctica del sindicalismo territorial que ella misma esta asesorando en las secciones regionales de la CGT en los Alpes (Lyon, Grenoble y las cuencas industriales cercanas a estos dos ciudades). En un contexto dónde la rotación entre empresas y la intermitencia entre periodos de empleo y de paro es cada vez más frecuente para amplios sectores de la clase trabajadora, se trataría de experimentar con la Organización Multi-Profesional local o comarcal. Se trataría para ello de crear secciones locales abiertas a toda persona, sea asalariada, auto-empleada, parada o incluso pequeña empresaria atacada por el proceso de oligopolización y acaparamiento de la producción y las ventas por parte de grandes corporaciones transnacionales. En este tipo de dinámicas sería central el apoyo que provee la socialización antagonista de las trabajadoras, el apoyo de sus comunidades de pertenencia, sus vecinas (auzoa), los pueblos (erria) que apoyan y se movilizan con las plantillas en lucha.

Un artículo de Sophie en los Cuadernos de Relaciones Laborales muestra su diágnostico para el caso francés: http://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/43226

Algunos de estos ejemplos de luchas desde el trabajo precario en diversos sectores y situaciones se recogen en el punto 4 de este artículo: http://www.encrucijadas.org/index.php/ojs/article/view/114

Y bueno, de lo que comentais, sobre la incorporación de las personas precarias a la vida sindical. No por decirlo se acabará haciendo realidad! Por ejemplo, Sophie comentaba en las jornadas de IparHegoa que hay algunos casos en los que la cooptación sindical clásica puede ser contraproducente, por favorecer la entrada al sindicato de una o varias personas separándoles de su colectivo laboral de pertenencia no sindicalizado. Ella propone priorizar la organización sin afiliación y la acción apoyada por los sindicatos (mejor varios que uno sólo), generando colectivos que en su auto-organización pueden optar por afiliarse en bloque si consideran que una estructura sindical (de empresa, de rama de actividad o, mejor, de centro o incluso multi-profesional) les provee de la protección y los recursos que necesitan. En este caso la sindicalización se convierte en un efecto o consecuencia de la organización y la lucha, en vez de ser una puerta de entrada o, como tantas veces, también en Euskalerria, un fin en si mismo.

Sin duda de todo esto podremos concretar en la jornada del sábado 25 de abril que dará continuidad al ciclo de IparHegoa y dónde una mesa tratará de recoger a todos estos colectivos subordinados al modelo sindical (aún) mayoritario: http://iparhegoa.org/birpentsatzen/egitaraua-programa/apirilak-25-abril/

Por acabar, un último punto sobre los trabajadores autónomos. Dejando para otro día la tan necesaria crítica radical al timo del emprendimiento (se insta a ser empresarios a personas paradas sin capital que invertir), me parece que abordar la cuestión de los autónomos e incluso de las PyMes (acosadas por la fuerte competencia oligopólica dónde las transnacionales llevan todas las de ganar) es importante pero con cuidado. Es necesario un diagnóstico riguroso por sectores. De entrada en Gipuzkoa, la inclusión de autónomos y pequeños empresarios en las pautas de organización y movilización sindical sería más urgente en aquellos sectores en los que se observa una parte importante y creciente de la fuerza laboral en este estatus laboral. Por apuntar los más importantes, estos serían los Servicios auxiliares (13.600 personas trabajadoras en total en 2012, 10% no asalariadas) el Comercio (43.000 personas, 20% no asalariada) la Hostelería (18.250, 21% no asalariada), la Consultoría y actividades técnicas (11.000 personas, 23% no asalariada), el Transporte y almacenamiento 13.100 personas, 28% no asalariada) y la Construcción (43.000 personas ocupadas en 2012, 31% no asalariada). Las experiencias sindicales en estas ramas existen, tal vez estén poco visivilizadas y por apuntar una “buena práctica”, cabría destacar la lucha (por ahora victoriosa) del comercio en Bizkaia, dónde trabajadoras, sindicatos de uno y otro signo, asociaciones de empresarios, organizaciones de consumidores y hasta iglesias se han unido para impedir la apertura en domingos y festivos.

Aún así, y esto es lo que quería remarcar, la fuerza laboral total – sea asalariada, auto-empleada (autónoma) o empleadora (dados de alta en la empresa, no meros socios capitalistas o rentistas) – es cada vez en mayor parte asalariada. Es decir, las personas empleadas por un salario son cada vez más respecto del total de ocupadas (en el caso de Gipuzkoa pasa del 83% en 1995 a 87% en 2007, permaneciendo estable esta proporción por lo menos hasta el 2012). Es decir, a pesar de todo el cuento del emprendimiento, el cierre de empresas unipersonales, PyMes y demás modalidades de trabajo autónomo o asociado es una realidad y el volumen de ocupados en este ámbito recula respecto a la fuerza laboral asalariada, siendo por tanto en este marco contractual en el que, salvando como hemos visto algunas ramas de actividad, debe desenvolverse y renovarse la acción sindical y, sobre todo, la auto-organización de las personas trabajadoras.

Beno ba, aski da gaurkorako. Agian beste egunean gehiago. Aio.

Arrosa

Situación mas extrema laboral-sindical que la vivida hoy ya la hubo bajo el franquismo. Todo era ilegal, era la ley mordaza al máximo, no te podías reunir, ni manifestar ni hacer asambleas, ni repartir propaganda y sin embargo se hacía todo eso con el consiguiente riesgo, al margen de las normas del estado franquista. Si comparamos lo de aquellos tiempos con lo que ocurre hoy vemos dos diferecias.

1- El mundo laboral esta desestructurado en lo referente al trabajo (precariedad, subcontratas, etc.) todo ello ha dado lugar a crear aparentemente un abanico de “clases” dentro lo que la clase obrera. Digo aparentemente por que los viejos esto ya lo hemos vivido con los amplios abanicos de las tablas salariales (desde los ingenieros hasta los peones, pasando por los oficiales) en las empresas de aquellos tiempos, en que también, hay que decirlo, había subcontratas y paro, menos paro, pero lo había.

Toda esta desestructuración (divide y vencerás) tiene dos responsables la patronal que en su voracidad no para, ni va a parar jamás de acumular plusvalía (riqueza arrancada al trabajador/a) y la acción sindical adormecida a lo largo de todos estos años de la llamada transición, que ha favorecido esta situación a la patronal (la legalidad, las subvenciones, liberados y toda esas prebendas que explícitamente o tácitamente concede el estado patrón de patrones, para acallar la labor sindical de clase)

2-La labor sindical que se ha visto constreñida básicamente a una labor de gestión y no de lucha como forma prioritaria frente a la patronal. La acción sindical ha huido de los centros de trabajo a los despachos sindicales en el día a día, repito para el o la que no se ha enterado (esto es muy importante) de la fábrica, oficina, comercio, tajo, etc., se ha pasado al despacho, sin darse cuenta quiero pensar, que toda lucha sindical debe de darse allá donde está la gente.

Antes como he dicho no había libertad de reunion etc. y estas se hacían fuera de la horas de trabajo. Las manifestaciones se hacían desde el tajo para los/as del tajo. Hoy veo que las manifestaciones son desfiles de liberados y muchas de ellas por la mañana, cuando menos se pueden concentrar trabajadores por la conjunción de horarios laborales.

No es mi deseo meter una chapa de campeonato, pero creo que el sindicalismo debe de volver a las fuentes de donde nació, el curro, y si como parece el mundo laboral esta desestructurado y disperso por el paro y la precariedad, asambleas en las plazas de los pueblos, ciudades, bares o allá donde se junta la gente (pensar que la mayoría de los que frecuenta estos sitios son currelas) ¿Cómo se agrupaban los/as trabajadores del campo que no tenían un sitio común como es una fabrica? pues en la plaza del pueblo.

Las asambleas hay que recuperarlas en las fabricas, no pensar que con sólo twitter, wasap etc. vamos a congregar a la gente. Hay algo a lo que no nos puede ganar el enemigo patrón-estado y es el boca a boca directo, personal, de compromiso en el día a día (labor ingrata pero efectiva, lo demás son fuegos de artificio como estamos viendo.

Por acabar pues esto da para mucho debate. Respecto a la represión sindical, la habido siempre y la seguirá habiendo, solo que hoy a la patronal no le está costando prácticamente nada. Hay despidos, todos los días cierran empresas y ningún coste político ni material para el capital. Podría decirse que nos han metido las cabras al corral…pues eso se trata de sacar las cabras a la calle y a la fábrica de donde no debieron salir. Pensar, ¿¿Cuantos liberados creéis tenia C.C.O.O. (las representativas, las clandestinas, las de clase obrera) en Euskal Herria??

Endika

Milesker guztioi, me han gustado las aportaciones al debate, ya que tocan elementos que no he desarrollado en el comentario.

La propuesta de repensar la acción sindical más allá de la empresa, ha de ser global; a mi entender, empezando por lo más inmediato (el centro de trabajo) desde una perspectiva inclusiva (de diferentes categorías profesionales y empresas); pero ha de ir más allá, ya que la relación entre sindicalismo y territorio es un hecho. Una acción sindical con un objetivo territorial más amplio (pienso en la comarca, pero puede ir más allá, tal como se plantea en los términos de la “Organización Multi-Profesional local o comarcal”), algo que el modelo de concertación deja de lado; y también un sindicalismo que entronque con lo local, más allá de lo estrictamente sindical (luchas y reivindicaciones de barrio, por ejemplo), que es una de las vías se puede recuperar el contacto con los movimientos sociales. De esta manera se podría facilitar una organización ligada a la problemática de lo local (municipios y barrios) que no deja de lado lo comarcal, con la organización y acción sindical más allá de la empresa.

Sobre la cooptación “clásica” y la forma de facilitar la incorporación de las precarias en la vida sindical y en las estructuras, entiendo que la forma predominante de cooptar y de funcionar no es la más recomendable, al desconectar al sindicalista del colectivo de trabajadoras, produciéndose una brecha que nos lleva a diferenciar sindicalista y trabajadora. Hay que buscar otras formas que no vayan por esta vía, ya que muchas veces, cuando se habla de falta de legitimidad sindical, detrás de esto está esta brecha.

También el uso de la democracia obrera, vía asambleas, puede facilitar que la toma de decisiones las vuelva a asumir el sujeto al que les afectan esas decisiones; no es fácil, ya que aquí se repiten los males de la democracia parlamentaria, donde nos hemos acostumbrado a que sean otras personas las que decidan por nosotras; desterrar esta dinámica de funcionamiento es otro de los retos, para poder involucrar a más trabajadoras en la actividad sindical, en la defensa de sus derechos y construcción de alternativas.

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Endika Alabort Amundarain -ri buruz

Endika naiz, eta ekonomian lizentziatu naizenetik, ogibide ezberdinak izan ditut, beti hezkuntza eta ekonomia arloen inguruan. Autogestioa/autoeraketa, enpresen berreskurapena, hauetan partehartzea eta alternatiba ekonomikoetan interesaturik, gizarte ekonomian, globalizazioa eta enpresa kooperatibetan aditua naiz.
Post hau analisia, ikuspuntuak, Orotarikoa, sindikalismoa atalean eta , , , laburpen hitzekin publikatua izan da. Gogokoetara gehitzeko lotura iraunkorra.

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